
La sostenibilidad es uno de los aspectos que más nos importan a la hora de reformar o crear desde cero nuestra vivienda, porque puede ser uno de los bienes que más nos duren en el tiempo, y además se hace fundamental, especialmente en los tiempos que corren, que no contribuyamos a agotar los recursos naturales o afectemos al medio ambiente en exceso.
¿Quieres algunos consejos para que tu vivienda sea más sostenible?
En primer lugar, acude a materiales reciclados para llevar a cabo la obra o reforma. Cada vez son más los establecimientos que ofrecen materiales de construcción o de bajo impacto ambiental. Quizás el precio pueda ser algo más alto, pero debemos verlo como una inversión a largo plazo.
Otro punto a nuestro favor es el aislamiento. Un buen aislamiento nos salva del calor en verano y del frío en invierno, por lo que hace que el gasto que realizamos en calefacción o aire acondicionado sea menor, y así también contribuimos a ayudar al medio ambiente. Si hay que utilizar algún tipo de energía para calentar o refrescar la casa, siempre es más eficiente elegir una temperatura media de unos 24 grados, puesto que cada grado de más en nuestro sistema de climatización puede suponer un importante aumento del gasto energético.
Revisar y cambiar la instalación eléctrica también puede hacer que nuestro consumo y el impacto en la naturaleza sean más bajos. Podemos optar por luces LED y espacios que sean capaces de asumir la luz natural, para aprovechar así las horas de sol.
A la hora de pintar las distintas estancias de tu vivienda puedes optar por las pinturas ecológicas, con el sello de la Unión Europea, que certifica que su proceso de fabricación es respetuoso con el medio ambiente.
Tanto si tienes que comprar electrodomésticos nuevos como si tienes que ir renovando algunos de los que ya tienes, es importante apostar por los que cuentan con una clasificación energética A, puesto que consumen menos energía a la hora de hacer su función.
Y si la ecología ha conquistado tu vida y tienes un jardín o un espacio que poder dedicar a un huerto propio, cultivar tus propios productos será una satisfacción mayúscula.
Se trata, en muchos de los casos, de pequeños gestos que nos pueden llevar a una mayor eficiencia a la hora de mejorar o construir nuestra vivienda.