
Llega el mes de julio y las vacaciones se nos echan encima. Los niños andan mucho más tiempo en casa y los días de playa, asueto, planes relajados y noches de paseo se multiplican, y así se antoja complicado poder mantener la casa limpia y ordenada, y sobre todo, no morir en el intento.
Dicen que las vacaciones son para descansar, pero no siempre se cumple esa máxima, así que el equipo de PuertoPiso quiere darte algunos consejos para ganar la batalla al caos veraniego que se impone en casa en estos meses.
Qué sencillo es poder poner en funcionamiento algunos truquitos que hacen que no tengamos que redoblar esfuerzos. Así, si llevamos un bote de polvos de talco en el bolso y nos los echamos en los pies antes de montarnos en el coche o de entrar en casa, veremos que la cantidad de esta que llega a casa es infinitamente menor que con anterioridad.
Es importante colocar una cesta en la puerta principal para que se queden ahí las chanclas, juguetes, bolsas, etc. Y además, colocar un perchero o un pequeño tendedero para los bañadores, para que se sequen sin tener que rebujarse con el resto de la ropa (limpia) que tengamos tendida.
También podemos economizar esfuerzos con algunos gestos, como poner a secar las toallas de la playa y darles un segundo uso, y así no tener que lavarlas todos los días o en cada escapada a la playa. Así evitamos tener que estar condicionados por lavadoras eternas y reducimos el gasto en detergente.
En cuanto al orden de la casa, es muy sencillo acostumbrarnos y acostumbrar a los más pequeños a establecer rutinas que nos vendrán bien a todos. En primer lugar, establezcamos diez o quince minutos, antes de salir de casa, bien a la playa, a la piscina, a almorzar o a dar un paseo, para recoger. Cada uno se puede dedicar a hacer su cama y recoger la ropa sucia o los juguetes. Y los adultos, antes de irnos a dormir, podemos establecer un turno para fregar o recoger el salón. Y así la paz mental no correrá riesgos.
El plan de comidas puede ser otro quebradero de cabeza. Estamos deseando quitarnos de en medio los planes de comida del curso escolar, y el verano nos da esa posibilidad, haciendo alimentos más frescas, como ensaladas, gazpachos, etc. Así, ensuciamos menos y, lo más importante, cocinaremos sin pasar calor.
En resumen, podemos disfrutar de unas vacaciones plenas sin sufrir los estragos del orden y que no nos persiga la suciedad y la ropa, si todos los miembros de la familia echamos una mano y colaboramos.