
La llegada del invierno supone hacer una inversión en tu vivienda para tenerla a punto, debido que el frío, las lluvias y la humedad pueden suponer un peligro para el interior y el exterior de la misma. Tanto si vives en una vivienda como en un bloque de viviendas, hay distintos aspectos a tener en cuenta a la hora de cuidar tu hogar.
En cuanto al interior, hay que hacer una revisión anual de las ventanas y las puertas, para asegurarnos de que están debidamente selladas, para mantener el calor dentro y evitar corrientes de aire; e igualmente hay que tener controladas las tuberías y las llaves de paso, para evitar fugas o leves goteos que se pueden convertir en un peligro. Por otro lado, es importante limpiar los desagües y utilizar cortinas y materiales gruesos que aíslen la vivienda del frío y la humedad del exterior.
En el exterior es fundamental hacer una revisión de las canaletas y los bajantes, para eliminar suciedad, hojas y otros elementos que las puedan obstruir; al igual que hay que hacer con el tejado, una revisión nos dará una visión global de su estado y de si hay alguna grieta que pueda provocar una gotera en el interior. También hay que cuidar y podar los arbustos, árboles y demás elementos del jardín que puedan perjudicar a nuestra vivienda si se ven afectados por el viento o los temporales. Otro elemento que hay que revisar es las paredes exteriores, para sellar y controlar posibles grietas que puedan provocar humedades en el interior. Si contamos con mobiliario de jardín sería interesante guardarlo en un trastero o una caseta de exterior o taparlo con lonas e incluso anclarlo de alguna manera al suelo para evitar daños.
La revisión del sistema de calefacción también es otra cuestión necesaria. Para ello habrá que recurrir a un profesional que pueda hacer un chequeo; y limpiar la chimenea en caso de tenerla, para desatascarla de posibles hojas o suciedad del exterior que puedan provocar un mal funcionamiento de la misma.
Se trata de tareas que se pueden hacer poco a poco cuando arranca el otoño e incluso que se pueden postergar hasta casi la llegada del invierno, puesto que en el sur de Andalucía no es hasta entonces cuando comienza el mal tiempo, las lluvias y el frío. Pero igualmente hay que planificarlas y tenerlas en cuenta para evitar posibles incidencias futuras.